miércoles, 8 de enero de 2014

‘Darwinismo laboral’: supervivientes en la oficina

 03.01.2014 Arancha Bustillo para EXPANSION.com
EL PELOTA EN EXTINCIÓN Dwight Schrute (que interpretaba el actor Rainn Wilson) era el pelota en la serie de televisión de Estados Unidos ‘The office’. Su personaje reflejaba una de las ‘especies’ que están desapareciendo en estos momentos. Una figura que se caracteriza por el halago fácil y un comportamiento rastrero.
Algunas de las tribus que habitaban las empresas se encuentran ahora en peligro de extinción. Los palmeros, los motivados o aquellos que simplemente se dedicaban a calentar la silla están desapareciendo en favor de otras especies más productivas. 
EL PELOTA EN EXTINCIÓN Dwight Schrute (que interpretaba el actor Rainn Wilson) era el pelota en la serie de televisión de Estados Unidos ‘The office’. Su personaje reflejaba una de las ‘especies’ que están desapareciendo en estos momentos. Una figura que se caracteriza por el halago fácil y un comportamiento rastrero. George Turklebaum falleció un lunes mientras trabajaba, pero no fue hasta el sábado cuando lo encontró un empleado de la limpieza. Este caso, ocurrido en Nueva York hace ya casi siete años, seguramente hoy sería improbable, porque los trabajadores de cubículo y despersonalizados están extinguiéndose. 

Como éstos, son varias las especies de oficina que están desapareciendo en favor de otras más evolucionadas que ahora pide el mercado de trabajo. Bienvenidos al darwinismo laboral. Noelia de Lucas, directora comercial de Hays España, asegura que estamos en la era de los profesionales válidos. "En estos momentos, en los que se está midiendo al milímetro la productividad dentro de las empresas, las compañías buscan perfiles orientados a resultados". De ahí que De Lucas considere que los llamados pasilleros, aquellos que se dedican a pasearse por la oficina aparentemente muy ocupados pero sin mucho que hacer, estén en peligro de extinción. Quienes pululaban por los pasillos para dejarse ver, ahora tienen que demostrar que hacen su trabajo y son eficaces. Paco Muro, presidente ejecutivo de Otto Walter, recuerda que en los tiempos de bonanza había de todo: "Los que empujaban el carro, los que les ayudaban, los palmeros y una larga lista de tribus". Hoy, sin embargo, "quienes ya no tienen sitio son los pelotas. Los que también están desapareciendo son los que tan sólo ayudaban en algo muy concreto que ya no es importante, porque las estructuras están muy ajustadas y, o aportas valor y estás dispuesto a hacer la tarea que toque para que el equipo triunfe, o tendrás que dejar tu puesto a alguien con ganas de hacerlo". El problema es que esta criba no está afectando sólo a las especies tóxicas. 

El presidente de Otto Walter reconoce que una figura que parece escondida es el motivado: "Con tanto recorte, ajustes, malos resultados, peores noticias, disminución del volumen de negocio y crisis por todos lados, la motivación está bloqueada. El desánimo es muy contagioso y multiplica con mensajes negativos que no aportan nada". 

Profesional 3.0 
Los centros de trabajo también están cambiando. El auge de los emprendedores está impulsando las oficinas compartidas. José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, asegura que esta tendencia se enmarca dentro de la importancia que están adquiriendo los freelance. "Esta es una especie que está proliferando porque, gracias a las nuevas tecnologías, pueden trabajar desde cualquier parte del mundo". 

Otro de los personajes que están ganando relevancia es el que se hacen notar a través del mundo online. De Lucas cree que las redes sociales han propiciado la aparición de esta figura que busca notoriedad a través de estas plataformas, porque en las oficinas ya no dispone de ese foro en el que alardear de sus logros. Muro también contempla la importancia de este colectivo que domina estas nuevas fórmulas para conectar con la gente y cree que "si quieres estar en la onda hay que tener un friki en la oficina. Es como los informáticos en la década de 1980 o los desarrolladores en la de 1990". Además, el presidente de Otto Walter observa que ahora también destacan los llamados vendedores profesionales: "Tras varios años de extrema bonanza en los que las ventas crecían casi solas y muchas redes comerciales apenas se dedicaban a atender los pedidos que llegaban, toca pelear cada venta con esfuerzo y valor añadido. Y ahora resulta que faltan vendedores de verdad". 

Muro también cree que es el momento de los directivos y mandos con capacidad de que las cosas ocurran, "que saben activar al equipo para que profesionales con capacidad y bien dirigidos logren resultados extraordinarios". Lealtad La crisis y las reducciones de plantilla no han acabado con los personajes tóxicos en las oficinas. Cierto es que muchos de ellos están perdiendo sus buenas costumbres, como los escaqueadores que, según De Lucas, ya no se exceden en sus faltas. Para muestra las cifras, que demuestran que las bajas médicas se están reduciendo, pero no han desaparecido. La mayoría sólo está aguardando a que pase la tormenta. Además, en muchos casos, estos ajustes se han llevado a cabo "a granel". 

Muro denuncia que a menudo empresas que realizan recortes necesarios los han hecho sin cuidar los detalles y han dejado un triste mensaje: "Cuando las cosas se pongan feas, ya sabes lo que podrás esperar de la compañía, independientemente de lo que hayas hecho por la organización". Esta situación ha terminado de golpe con una de las especies más valiosas: la de la gente leal y comprometida. Así también lo cree Casado, quien advierte de que, normalmente, cuando la lealtad se marcha de la empresa, sólo quedan rehenes: "Aquellos que son muy malos profesionalmente o los que se ven incapaces de sobrevivir sin la vida en la oficina". Aún así, la empresa siempre tendría la oportunidad de identificar a los tóxicos y demostrar si los valores que predica son de verdad. Muro cree que "la actuación de la dirección con los personajes dañinos mostrará si allí sólo permanecen los que se lo merecen, o vale todo". 

Y tú... ¿De qué tipo eres?

  • El trepa. Tiene poca empatía, lo que le permite llegar a lo más alto caiga quien caiga.
  • El pelota. Uno de los que están desapareciendo, porque las empresas exigen resultados.
  • El medallista. Aquel que intenta apuntarse los logros del equipo. 
  • El que nunca tiene la culpa. Se escuda en los demás y no duda en cargar responsabilidades a sus compañeros.
  • El agobiado. No maneja bien el estrés y puede contagiar su estado de ánimo al resto. 
  • El feliz. Está contento con su puesto en la empresa y se muestra agradable con el resto del equipo.


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