domingo, 15 de diciembre de 2013

Tomar decisiones


Ahora que ya estoy terminando el libro en el que llevaba inmerso este último mes, me encuentro un pequeño epígrafe que aprovecho para compartir con vosotros por lo interesante que me parece.




“Siempre estamos tomando decisiones, ya sea salir al trabajo o quedarnos en casa, o qué preparar para comer y cenar, aceptar o no la invitación a ir al cine, cuánto gastar en un nuevo ordenador o en las próximas vacaciones, pasar o no las Navidades con nuestra familia.

Imagina entonces que un buen día soleado te encuentras muy contento en tu trabajo y de pronto recibes la llamada de un cazatalentos: hay una nueva oferta de trabajo, eres la persona que quieren y, eso sí, significaría ir a vivir a una ciudad al lado del mar, a unos 300 kilómetros de donde ahora vives. Ni siquiera habías considerado la idea de un cambio, pero te sientes halagado y, por lo tanto, hablas con ellos. El cambio parece bastante atractivo, ¿no sería bueno trabajar al lado del mar, en un clima como ese? Sin embargo, una vocecita insistente no deja de decirte al oído: “¿Será lo indicado? ¿Estoy absolutamente seguro?”

¿Debes ir a por ello o será mejor que te quedes haciendo lo que ya sabes hacer? ¿Cómo resolver el dilema?

A continuación te ofrecemos cuatro preguntas clave que podrás hacerte (o formular a un tercero) para guiar tu decisión.    

“Qué ocurrirá si lo haces?
 ¿Qué ocurrirá si no lo haces?
 ¿Qué dejará de ocurrir si lo haces?
 ¿Qué dejará de ocurrir si no lo 

Las cuatro preguntas anteriores se basan en la lógica cartesiana y, por tanto, a veces te encontrarás con que se alude a ellas como (las) coordenadas cartesianas. Todo lo que necesitas recordar es que ofrecen un poderoso patrón lingüístico que nos permite examinar un tema desde distintos ángulos.

Con frecuencia trabajamos estas preguntas con nuestros clientes. Estas decisiones pueden ser mayores; asuntos como dejar o no a la mujer, cambiar de casa o de profesión, tener o no un hijo. Cuando llegamos a la última pregunta, quizá te detengas y pienses: “Confusa está la cosa”. Bien, eso significa que has llegado a un punto de ruptura en tu reflexión.

Si hacemos un cambio en un área de la vida a expensas de otra, lo más probable es que ese cambio no dure mucho. Así, por ejemplo, si cambias de trabajo pero te ves obligado a abandonar intereses o amistades importantes en el lugar donde ahora vives y trabajas, entonces dicho cambio no te hará feliz a largo plazo, en cuyo caso no durarás[…]”

Pasaje de: Ready, Romilla. “PNL para Dummies.” LIBRANDA PLANETA,